martes, 3 de julio de 2007

Secretos del malecón



Las piedras del malecón
ya no sostienen
espaldas que se calientan al sol

Sólo
al viejo pescador fiel a su nocturna cita
con el vasto horizonte húmedo y salado
que habita también sus ojos

Son hermanos forzados
En la simbiosis del trato cotidiano
donde los comunes recuerdos
despiertan amores y odios

El viejo pescador sabe
de las bonanzas y traiciones
de su hermano
con el que convivió siempre de noche
donde no hay leyes contra los desmanes
ni alguaciles que los controlen

Por eso
como un velado reproche
ante el cual el mar retira sus olas por un instante
el viejo pescador siempre le dice

Hoy sé que por vagar en la noche
la noche no se vuelve hermosa

Y el mar se acurruca en la más fría de sus espumas
donde guarda la vergüenza por sus tropelías

Para compartir con el viejo
el recuerdo disperso en lágrimas
de aquella noche en la que destrozó un pesquero
dejando solo una vida agarrada a un madero…

La vida de ese hermano que elude al sol
de ese hermano fiel a su cita nocturna
en el malecón custodio de intimidades
único amarre donde rescatar la cordura

4 comentarios:

Esther Gladys dijo...

un poema para navegar en las dulces aguas donde se exponen nuestras vidas, porque eso es lo que descubro aqui, palabras de y para nuestras vidas

Martín Álvarez dijo...

señora Maria Eugenia, me sorprende vuestra poesia, es substancial y hermosisima.

marieujeni dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
marieujeni dijo...

Muchas gracias a los dos.
Las ocupaciones han hecho que en mucho tiempo, no haya podido "pasar por aquí".
Aunque haya pasado tiempo, mi gratitud también ha aumentado.
Maria Eugenia